Para algunos 4 años es demasiado tiempo de espera para solamente 31 días de pasión futbolística, para otros es el descanso necesario por todos los cambios y complicaciones que representa ese largo mes de inactividad mundial.
Lo cierto del caso es que el evento del 2014 tenía un condimento especial, Costa Rica decía presente y lo hacía ante selecciones de alto nivel, mismo que fue demostrado en sus respectivas eliminatorias y que además poseían un amplio baraje histórico de difícil comparación y de inevitable fracaso para nuestra selección, según rezaban los que se decían conocedores de este hermoso deporte y quienes a su vez denominaron el Grupo de la Muerte a la ubicación donde la “suerte” decidió colocar a la virtualmente eliminada Costa Rica desde el 6 de diciembre pasado, día del sorteo mundialista.
El sábado 14 de junio, al ser la 1 pm en suelo nacional, se transmitiría el primer compromiso pactado en el Estadio Castelao de Fortaleza. Para muchos el partido comenzó con normalidad ya que en tan solo 24 minutos, Edison Cavani convertiría el 1 a 0 merced a un penal que Junior Díaz cometería en el área. El primer tiempo llegó a su fin pero no así lo hizo Costa Rica, porque en el minuto 54 Joel Campbell empataría el encuentro esperanzando a todos los ticos con un glorioso punto y así borrar la imagen de la humillación vislumbrada desde hacía meses atrás. Pero el destino tenía planes de grandeza para los guerreros tricolores que con pundonor lograron 2 goles más, al minuto 57 Oscar Duarte y al 84 Marco Ureña para el mítico resultado oficial de 1 a 3 según el orden dado por FIFA para este encuentro.
Muchos felicitaron a la humilde Costa Rica, pero no se convencían de su gran momento, puesto que justificaron el acontecimiento suscitado con un posible golpe de suerte o bien un mal momento de parte de la escuadra Uruguaya, misma que no contó para ese partido con su principal figura Luis Suárez.
Sin embargo estas teorías se cayeron cuando el 20 de junio en la Arena de Pernambuco de Recife, Costa Rica amarrara su clasificación a octavos de final, realizando un preciso planteamiento táctico ante la poderosa Italia que culminó con un histórico 1 a 0, obra de Bryan Ruiz al minuto 44 del tiempo corrido.
Ese mismo 20 de junio se marcó otro evento de relevancia mundialista, ya que junto al pase de Costa Rica a octavos de final, se sentenciaba la eliminación definitiva de la selección de Inglaterra, quién desde 1958 no quedaba rendida en la fase de grupos pasando por un mundial sin pena ni gloria.
Y es que eran los mismos ingleses quienes seguían en el itinerario tico según la calendarización FIFA, cuando se enfrentaran en el Estadio Mineirao de Belo Horizonte tan solo 4 días después de su humillante eliminación, que en actas constaría dicho choque para un 24 de junio con un reservado marcador final de empate a 0 goles, otorgándoles un punto más que de honra, de deshonra para las aspiraciones del gran ego inglés quienes se creían dignos de alzar la copa.
Los octavos de final llegaron y la llave la conformaron Costa Rica y Grecia, lo que implicaría que el pueblo tico se volviera a unir el 29 de junio para apoyar el gran momento vivido, en un escenario ya conocido, nuevamente en la Arena de Pernambuco en Recife.
Costa Rica entera vibró cuando Bryan Ruiz decretó el 1 a 0 en el minuto 52 dándole la esperanza a todo un pueblo de que las pruebas se seguían superando, sin embargo un balde de agua fría caería al minuto 91, cuando Grecia empataría las acciones por obra de Socratis Papastathopoulos obligando al alargue y a su vez obligando a Costa Rica a superar una nueva prueba, levantarse del ya viejo conocido fantasma de la frustración.
Los tiempos extras transcurrieron sin mucho suceso y en la tanda de penales, hubo una efectividad del 100% por parte de los lanzadores ticos, quienes aunados a la gran actuación de Keylor Navas, mismo que le detuvo el cuarto lanzamiento a Theofanis Gekas, consiguieron llegar al anhelado quinto partido que en toda la CONCACAF nadie más logró jugar.
Ese encuentro estaba rodeado de mucho morbo pero sobre todo de mucha fe, ya que el emparejamiento presentaba a una poderosa Holanda que venía de eliminar a México en tan solo 6 minutos y que pretendía hacer lo mismo con Costa Rica, pero sin tanto sufrimiento.
La gran fecha por fin llegó, el Estadio Fonte Nova en Salvador de Bahía era el próximo campo de batalla, pactada para un 5 de julio, fecha que todos los ticos recordaremos de por vida por ser el día en el que nos estrenábamos en esta nunca antes disputada fase de cuartos de final.
Un partido frío de mucho control táctico y sobre todo de mucho respeto por ambas escuadras fue lo que el mundo presenció. Ticos y Holandeses sabían que su rival no era fácil, tanto así que las porterías se mantuvieron invictas duran los 90 minutos y también en los tensos 30 de alargue posteriores, llegando inevitablemente a los siempre infartantes lanzamientos desde el punto de penal.
Sin embargo esta vez la suerte no le sonrió al conjunto tico, Louis Van Gaal reservó su tercer cambio para el minuto 119, sustituyendo a su portero titular por el suplente Tim Krul, quién a la postre, le detendría 2 penales a Costa Rica, Bryan Ruiz en el segundo lanzamiento y Michael Umaña en el quinto, poniéndole con ello fin al sueño mundialista en donde un pueblo entero se convirtió en el jugador #12 a más de 4500 kilómetros de distancia.
Para muchos Costa Rica no debió quedar eliminada en esta fase, puesto que demostró estar al nivel de las grandes potencias y nunca menospreciarse a pesar de la adversidad, sin embargo es claro que ese nunca fue el pensar de la FIFA, quién siempre trató de buscar la forma en la que Costa Rica no influyera en su planteamiento de desarrollo mundialista, incluso realizando actos distractores de grupo como lo fueron los famosos 7 llamados al doping después del partido contra Italia, criticados por el mundo entero, entre otros actos.
Pero solo para los cortos de visión y los pesimistas Costa Rica se fue de Brasil 2014 en cuartos de final, porque sin duda alguna Costa Rica sigue dando de qué hablar aún siendo oficialmente una selección eliminada, ya que nunca más un grupo de la muerte será utilizado como arma de temor para el supuesto equipo más débil, nunca más las diferencias futbolísticas serán excusas para perder un partido antes de jugarlo, nunca más 11 hombres serán menos mentalmente ante otros 11 hombres en paridad con la regla del juego y nunca más un mundial será el mismo de siempre donde los grandes llegan a disputar la copa y los supuestos chicos son el comodín del evento y llegan solo a rellenar un campo cumpliendo con los 3 partidos de rigor pactados en la primera fase.
Costa Rica cerró bocas, jugando 5 partidos, terminado invicta, con 5 goles a favor y tan solo 2 en contra, y siendo a la postre quinto del mundo en el escalafón final del mundial, pero sobre todo cerrando las bocas de quienes por años han predicado las mismas palabras negativas de siempre, demostrando que en la vida las pruebas se enfrentan con hidalguía y valentía sin escuchar ruidos de fondo que solo sirven para destruir el sueño de quienes son capaces de hacerlos realidad.
Gracias Sele por este sueño, gracias muchachos por esta entrega, gracias Dios por darme la oportunidad de nacer en esta hermosa tierra y sobre todo por vivir al máximo este increíble sueño nunca antes visto.
Rusia 2018 ya empezó a jugarse, aun cuando faltan 4 partidos por disputarse de Brasil 2014, ya que empezó a jugarse en el camerino mental, en el estadio del sí se puede, con el balón del coraje y con una afición que como lección aprendida deberá ponerse un pañuelo en su boca antes de emitir criterio alguno, porque la historia se escribe día a día, lección que espero impere a lo largo de estos larguísimos 1461 días que faltan para la nueva cita mundialista.
Termino finalmente repitiendo esta frase un millón de veces más por el resto de mi vida: DE CORAZÓN GRACIAS SELE!!!!!!!!!!!!!

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